El momento no tiene desperdicio.

En cualquier pedida de mano en el que la novia dice SI, todos estaríamos contentos y quedaría como una anécdota más pero esta pedida no fue como las demás ya que la novia perdió el anillo en el momento en el que el novio  se lo ponía y literalmente éste se puso a llorar al pensar que lo había perdido para siempre.

Por suerte, el anillo fue encontrado y todo acabó con un doble final feliz como vemos en el vídeo.

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