El guardaespaldas de Kim Kardashian ha prometido sacarse la espina por lo sucedido en París. Pascal Duvier, conocido por las masas que siguen a la celebridad por redes sociales, quiere venganza tras el asalto a su jefa a punta de pistola  que pudo haberle costado la vida y que se saldó con un robo de joyasvaloradas en más de diez millones de dólares.

Duvier, al que han criticado con dureza en distintos ámbitos por haber estado en una discoteca en el momento del ataque, dice que investigará lo sucedido para ajustarle las cuentas a los culpables, indicando que el incidente es “una de las cosas más enfermizas que he visto o he escuchado en mi vida”.

El guardaespaldas, que se ha convertido en uno de los hombres de confianza de la modelo de origen armenio desde 2014, ha asegurado que tiene varias pistas para dar con el paradero de los cinco hombres encapuchados que ataron a Kardashian antes de huir con las joyas en unas bicicletas. “Os encontraremos, eso os lo prometo. Habéis jugado con la persona equivocada“, señaló en tono amenazante.

Duvier, un profesional de más 1.90 de estatura y unos 130 kilos de peso, ya está de vuelta en Nueva York junto a su jefa, tratando de averiguar si son ciertos los rumores sobre un ‘topo’ dentro de su organización que pudiera haber estado involucrado en el robo. Así lo ha asegurado Steve Stanulis, un policía que trabajó con Kardashian y con su marido, el rapero Kanye West.

En cuanto al comportamiento de Duvier, no parece haber habido queja alguna por parte de la más famosa del clan. Su guardaespaldas estaba en la discoteca Arc con Kourtney y Kendall Kardashian, también en labores de trabajo. En cualquier caso, los asaltantes aprovecharon su ausencia para inmovilizar a la celebridad en la habitación de su hotel y llevarse un buen botín. Con Duvier presente hubiera sido otra historia.

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