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Muere otra paciente en una clínica de cirugía cosmética en Miami

Una mujer de 40 años de Louisiana se convirtió el jueves en la cuarta paciente que muere desde el 2013 de complicaciones de una operación cosmética en una clínica del sur de la Florida, una tendencia que ha disparado las alarmas entre las autoridades de salud pública sobre los peligros de procedimientos populares como liposucción y levantamiento de glúteos.

Kizzy London, de Baton Rouge, falleció en el Jolie Surgery Center, en 8504 SW Calle Ocho. La operación fue realizada por el Dr. Arnaldo Valls, un médico de familia que no está certificado en ninguna especialidad ni tiene seguro de negligencia médica, según la información entregada al Departamento de Salud de la Florida.

En un comunicado de prensa titulado “El Dr. Arnaldo Valls ora por los seres queridos de esta paciente”, Valls ofreció sus condolencias a London y su familia. El comunicado agrega: “Todos los procedimientos preoperatorios se realizaron”.

Representantes de la clínica no respondieron de inmediato a un mensaje dejado el viernes en el servicio de llamadas de la clínica, que anuncia que la instalación está en 1303 Southwest 107 Avenue, registrada ante del Departamento de Salud como un salón de masajes.

El comunicado de Valls indica que London tuvo un paro cardíaco al final de la operación y que el personal médico de la clínica trató de reanimarla antes de llamar al 911. London fue trasladada al Kendall Regional Medical Center, donde falleció, informó la Policía de Miami-Dade.

En el comunicado, Valls indica que las operaciones tienen riesgos y que él ha realizado miles y tiene “un historial limpio”. Valls no identificó el tipo de operación practicada a London, pero NBC 6 reportó que London, madre de dos hijos, se sometió a una abdominiplastia, o reducción del vientre, para reducir el abdomen y hacerlo más firme.

Esa fue la misma operación que le hicieron a María Christian, ecuatoriana de 32 años y madre de dos hijos, en la misma clínica en septiembre del 2016, cuando también tuvo un paro cardíaco y falleció. En ese momento la clínica se llamaba Vanity Cosmetic Surgery.

Más tarde le cambiaron el nombre a Eres Plastic Surgery, y el verano pasado se lo volvieron a cambiar a Jolie Plastic Surgery. No está claro si la clínica cambió de dueño.

Otras dos pacientes han fallecido de complicaciones de operaciones cosméticas en la clínica de la Calle Ocho, entre ellas Maribel Cardona, una mujer de 51 años y madre de cinco hijos que falleció en el 2013 tras someterse a una liposucción y levantamiento de glúteos.

En junio del 2014, una paciente no identificada falleció en su casa tras someterse a una liposucción y levantamiento de glúteos en Vanity, según registros del Departamento de Salud.

Además, el fundador de la clínica, el Dr. Ismael Labrador, y su ex esposa, Aimee De La Rosa, aceptaron devolver más de $200,000 en depósitos a clientes en octubre del 2016 en un acuerdo con la Procuraduría General de la Florida, que por su parte acordó desechar una investigación sobre quejas de clientes sobre la clínica.

Las clínicas de Labrador han sido vinculadas con la muerte de numerosas pacientes en el pasado, y en el 2007 fiscales de Miami-Dade lo acusaron de emplear a médicos sin licencia en una clínica suya llamada Picasso.

Las muertes en centros de cirugía cosmética en el sur de la Florida son resultado en parte de promesas de pagos lucrativos para médicos con licencia que realizan operaciones para las que no están capacitados ni certificados, dijo el Dr. Pat Pazmiño, cirujano plástico certificado y presidente de la Sociedad de Cirujanos Plásticos de Miami.

“Estas muertes se pueden evitar porque son operaciones que realizan médicos que no son cirujanos plásticos, ni tampoco están certificados”, dijo Pazmiño.

Pazmiño dijo que asistió a una conferencia local patrocinada por el fabricante de un dispositivo médico que prometió a los doctores que podían ganar $2,000 en 30 minutos realizando liposucción y otros procedimientos.

“Es muy tentador para los médicos que no son cirujanos plásticos”, dijo Pazmiño. “Estas compañías de equipos tratan de venderte las máquinas con mucha presión y alientan a los médicos a realizar procedimientos fuera de su especialidad. Les dicen a los médicos que hay muy poco riesgo, que es muy fácil. Nada de eso es cierto. Pero lo hacen… y los pacientes son los que pagan las consecuencias”.

Pazmiño exhortó a los pacientes a que verifique la certificación de sus cirujanos plásticos en certificationmatters.org, una página que mantiene las Junta de Especialidades Médicas de Estados Unidos. Además, dijo Pazmiño, los pacientes deben asegurar que sus cirujanos plásticos tienen privilegios para realizar operaciones en un hospital, además de las clínicas.

Fuente: El Nuevo Herarld

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