No hay un día de esta vida que Franco Alemán deje de mirar el 16. El número de José Fernández en las Grandes Ligas aparece en el jardín central del terreno de béisbol del Preuniversitario Braulio Alonso, como recordatorio de quien comenzara a hacerse un nombre en esta escuela de Tampa.

“Siempre miro su número, porque no hay momento en que no extrañemos a José Fernández en la escuela” comentó el chico de 16 años. “A muchos nos parece todavía que es mentira su muerte. Va a ser un ídolo para todas las épocas y un ejemplo a seguir para nosotros”.

Y Alemán está decidido a seguir el camino de Fernández, acompañado de unas similitudes que ya han comenzado a levantar cejas entre quienes conocen y comparan las historia de ambos.

Si Fernández es hijo de Santa Clara, Alemán nació también la antigua provincia de Las Villas, en Jarahueca, Santi Spíritus; ahora cursa estudios en el Preuniversitario Alonso, el mismo del lanzador de los Marlins y estudia el arte del pitcheo con el mismo maestro, Orlando Chinea.

“Tengo las mismas oportunidades de José, y me siento orgulloso de ir a su misma escuela y entrenar con el profesor Chinea”, agregó Alemán, quien llegó a Estados Unidos con 11 años, reclamado por su padre, quien había escapado antes de una misión médica en Venezuela. “Cuando José murió, Chinea se puso muy triste. Me gustaría triunfar para darle un poco de alegría”.

Pero si origen, escuela y maestro pueden ser coincidencias del azar, nada explica el haz de talentos que contiene el espigado cuerpo -mide 6.6 pies de estatura- de Alemán, cuya recta de 90 millas impulsa un arsenal de pitcheos bastante adelantado y diverso para su edad.

Sus primeras experiencias en el béisbol fueron como primera base por su estatura, a la vez que soñaba con ser un slugger bajo la tutoría de otro buen pelotero de la Isla, Yobal Dueñas, pero cuando vieron la potencia de su brazo no hubo duda sobre la posibilidad de llevarlo a un montículo.

Desde el primer momento en que Chinea lo vio, se dio cuenta de que estaba en presencia de un talento especial, tan especial como lo había sido un tiempo atrás el mejor de todos sus pupilos.

El forjador de lanzadores no es de esos que regala elogios de manera gratuita y se cuida mucho de no quemar etapas con Alemán, pero no puede evitar el brillo en los ojos y la nostalgia en el pensamiento.

“No quiero sonar como que se me va la mano, pero creo que Franco puede ser algo grande en el béisbol”, expresó el entrenador. “Digo que a esta altura, se encuentra mejor preparado técnicamente que José a la misma edad. Solo hay una cosa en la cual José lo supera: la picardía. José tenía más calle”.

Más allá de sus propios conocimientos de gurú del montículo, Chinea está apelando a la memoria de Fernández para inculcar hábitos ganadores en Alemán, quien contempla los videos del fallecido serpentinero en un accidente marítimo el pasado 25 de septiembre y siempre le está preguntando al maestro sobre su compatriota.

Sin embargo, por mucho que se compare Alemán sabe que su historia está por escribirse a partir de la nueva temporada de pelota en el nivel preuniversitario, para que los rumores sobre “el chico que se parece a Fernández” se conviertan en realidad.

“No me molestan esos comentarios, al contrario, son como un estímulo para tratar de emular o superar a José”, apuntó Aleman, quien espera incrementar su velocidad en varias millas. “Si me preguntaran en qué quisiera ser igual, diría que en su pasión, su competitividad, la actitud de ganador. Lo demás, ya el tiempo dirá”.

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