Con la exaltación de tres ilustres peloteros cubanos se inauguró en Matanzas, a 80 kilómetros de La Habana este fin de semana el Salón de la Fama del Beisbol, acontecimiento que enriquece la historia y gloria del pasatiempo nacional.

El legendario Palmar de Junco, estadio más antiguo del mundo en activo, es por justicia el santuario ideal para enaltecer a los peloteros matanceros distinguidos en diferentes épocas. En esta oportunidad fueron enaltecidos Ángel Gaspar “El Curro” Pérez, a quien Fidel calificara como el Héroe de Quisqueya por su lucida participación en el Campeonato Mundial de 1969, escenificado en República Dominicana.

Escoltan al destacado lanzador el jardinero central Rigoberto Rosique, integrante de los míticos Tres Mosqueteros, y el limonareño Silvio García, quien descollara en la Liga Profesional Cubana a fines de la primera mitad del pasado siglo. La selección se hizo a partir de una lista de contendientes, escogida por un comité de selección y certificada por un consejo directivo, significó Elena González Méndez, directora del proyecto de desarrollo local enclavado en la histórica instalación deportiva.

Durante la ceremonia reconocieron al conjunto de Matanzas por su desempeño en la última Serie Nacional, y se homologó a los peloteros matanceros que por sus resultados han sido exaltados en otros espacios similares, como el inmortal Martín Dihigo y José de la Caridad Méndez, entre otros. En impresiones a la prensa, Rosique y Gaspar se mostraron agradecidos e hicieron notar que hay muchos peloteros del territorio con méritos suficientes para alistarse en ese trono.

Parece cada vez de forma más clara que el añejo Palmar de Junco, Monumento Nacional desde 1991, es por su existencia extraordinaria el estadio más emblemático de la pelona cubana, reliquia legada por generaciones de peloteros.

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