Los suizos dieron luz verde, por clara mayoría, a aumentar los poderes del servicio secreto del país para incrementar la vigilancia a la población, al tiempo que rechazaron una subida de las pensiones y un modelo económico sostenible, según el sondeo de la televisión pública sobre el referendo celebrado hoy.

Según las estimaciones de la SRF, el 66 por ciento de los participantes en la consulta popular, a la que estaban convocados unos cinco millones de ciudadanos, votaron a favor de una nueva ley de los servicios secretos que permitiría en algunos casos realizar escuchas telefónicas, poner micrófonos en viviendas o espiar ordenadores.

La votación giraba en torno a una ley aprobada en 2015 por el Parlamento sobre una nueva regulación de los servicios secretos para luchar contra el terrorismo. Para acceder a la esfera privada de los ciudadanos se requerían hasta ahora órdenes de organismos del Gobierno o del principal tribunal administrativo del país.

En Suiza la esfera privada se considera un derecho importante. Los partidos de izquierda pidieron un referendo sobre la ley para poder frenarla. Los críticos advierten que se puede infringir la privacidad del ciudadano y que socava la neutralidad suiza si se permite al servicio secreto colaborar con agencias extranjeras.

Pero sus defensores alegan que en vista de la amenaza que supone la milicia terrorista Estado Islámico y otros criminales, el servicio secreto no puede estar “ciego y sordo” y que debe disponer de todos los medios disponibles para detectar y frustrar atentados.

En otra cuestión que se votaba, el 63 por ciento de los participantes en el referéndum, según el sondeo de SRF, dijeron no a una iniciativa del Partido Verde para reestructurar la economía a un modelo sostenible y ecológico. Los iniciadores pretenden que Suiza disponga antes de 2050 de un sistema económico que apueste por los productos de larga duración y que recicle los residuos como materias primas.

El Gobierno y asociaciones de empresarios mostraron su simpatía por el proyecto pero advirtieron que infringiría graves daños a la economía. Los sondeos habían apuntado un apoyo mayoritario que sin embargo después habría ido cayendo.

La presidenta de los Verdes Regula Rytz lamentó el “no” al proyecto. “Suiza ha desperdiciado una oportunidad de convertirse en un líder mundial de la restructuración ecológica de su economía”.

Pero la campaña opositora fue muy dura. Pese a ello, celebró el debate abierto de cara al futuro.

Y en el tercer aspecto del referéndum, el 60 por ciento votó contra la iniciativa sindical de aumentar las pensiones en un 10 por ciento- unos 200 francos (184 euros). Se trata de una clara señal contra una medida no financiable, señaló el presidente de los empresarios Valentin Vogt, que consideró que ya es una “tarea hercúlea” mantener las pensiones en su nivel actual.

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