Sin dudas, nadie simboliza mejor el amor y el odio de la afición beisbolera cubana que Yulieski Gurriel. En lo personal, lo considero el pelotero cubano más completo de su generación y uno de los verdaderos Jugadores de Cinco Herramientas de todos los tiempos en el país.

En dos ocasiones, me he encontrado al Yuli luego de reaparecer en Miami al concluirse la Serie del Caribe en República Dominicana. La primera de ellas fue en un partido de Clase A en la semidesértica localidad californiana de Lancaster y, después, durante el juego 161 de su equipo Astros de Houston contra Los Angelinos de Los Ángeles, en Anaheim. Lo cierto es que Yulieski, con tan poco tiempo de preparación para escalar categorías ligueras, ha llegado en solo seis meses a la Major League Baseball (MLB) y tiene firmado un fabuloso contrato de 47.5 millones de dólares para un lustro. Incluso, creo que ha aprobado con notabilidad ese primer capítulo de su más difícil examen.

Con el fin de conocer los detalles de su primera temporada en la Gran Carpa del Béisbol conversé con Yulieski Gurriel. Sin más, las palabras del destacado pelotero cubano en exclusiva para Play–Off.

¿Cómo ha sido tu proceso de adaptación al béisbol profesional norteamericano?

Bueno, ha sido un proceso largo y bastante complicado, pero a la vez muy bonito y esperado por mí. Es un sueño hecho realidad. Yo firmé pasada la primera mitad de la temporada y, por tanto, no me pude preparar en el off season, que es sumamente importante para enfrentar un evento tan largo y fuerte, tanto es así que solamente hay 18 días de descanso en todo el torneo.

¿Cómo te sentiste en esos primeros días en las mayores?

Esos primeros días fueron también difíciles, por supuesto, pero tengo que reconocer que fue de gran ayuda tener varios peloteros latinos en el equipo. Ellos me ayudaron muchísimo a entender de qué se trata este nivel del béisbol, el más arduo de todos porque aquí se encuentran los mejores peloteros del mundo. Todo es distinto, aunque sea el mismo deporte: desde llegar al estadio cinco horas antes del juego hasta el viaje de retorno una vez concluido el mismo, o tener que jugar alrededor de 10 días seguidos sin descanso. En fin, es muy complejo y, por eso, agradezco mucho todo el apoyo que he recibido. Mi preparación fue básicamente para firmar, lo que me permitió tener buenos resultados en los primeros días, ya una vez avanzado el campeonato comencé a sentirme muy agotado por el rigor que demanda y, entonces, ya mi rendimiento no fue el mismo.

Tuviste experiencia profesional en la Liga Japonesa. Para ti, ¿en qué se diferencian el picheo nipón al que encontraste en la MLB?

En la MLB los lanzadores son un poco más agresivos, es decir, mucho más veloces. También los cambios lo dificultan más: el abridor no pasa por lo general de la sexta entrada y después te toca enfrentarte prácticamente a un pícher por inning, no hay mucho margen de adaptación, y más para mí que soy nuevo y no conozco a ninguno. Además, en la Liga Americana se utiliza el bateador designado y los lanzadores se enfocan, exclusivamente, en dominarte.

Me imagino que te has encontrado aquí con algunos excompañeros del béisbol cubano. ¿Cómo ha sido ese reencuentro con tus compatriotas?

¡Ha sido muy bonito! Tuve la oportunidad de encontrarme con Chapman en un juego interligas, compartimos juntos dentro y fuera del terreno; también con Leonnys Martin, Ariel Miranda y Guillermito Heredia en Seattle; y en Los Ángeles con Yunel Escobar, a quien admiro muchísimo ya que no es sencillo promediar .300 de average en esta pelota.

¿Algún mensaje que quieras enviarle a tu afición en Cuba?

Un saludo bien grande para todos esos aficionados a la pelota, especialmente, a aquellos que siempre me han seguido en las buenas y las malas, a mis seguidores de Sancti Spiritus y la capital que me apoyaron mucho. Siempre se extraña, uno nunca va a olvidar todos esos grandes momentos que vivió en el béisbol cubano. No pierdo la esperanza de regresar algún día al país que me vio nacer y al que le debo todo lo que soy para representar con orgullo, una vez más, la camisa de las cuatro letras.

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