Para emigrar de Cuba, seis jóvenes aceptaron trabajar en Miami como bailarinas exóticas. Así pagarían los $20,000 que pedía un contrabandista por la larga travesía desde la isla hasta la frontera mexicana con Estados Unidos.

Pero en Miami les esperaba un infierno. Fueron encerradas, maltratadas y obligadas a prostituirse hasta que las autoridades las rescataron en septiembre. Este sería el primer caso conocido de mujeres traídas desde Cuba para la explotación sexual que acaba en una corte federal.

Según la denuncia criminal, Silvio Clark Morales, alias “Jander” o “Silvito”, de 31 años, ofrecía a las víctimas sacarlas de Cuba y conseguirles un trabajo como strippers en Miami. A cambio, las mujeres debían pagar $100 diarios hasta cubrir un total de $20,000 por el viaje. Morales les prometió que no tendrían que tener sexo con los clientes. Pero una vez en Estados Unidos, el acusado les aumentó la deuda a $55,000 y las obligó a prostituirse.

El acusado viajaba a Cuba para conocer a las mujeres, a algunas de las cuales contactó inicialmente a través de Facebook. En uno de los casos, estando en Cuba, Morales recogió a una de las víctimas y “la transportó a un bote”, que luego la llevó, junto a una docena de personas, a Cancún, México, indica la denuncia criminal.

El caso podría poner a prueba la incipiente cooperación entre las agencias de seguridad de Cuba y Estados Unidos tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. En febrero, un coronel del Ministerio del Interior de Cuba viajó a Miami a una reunión no publicitada con funcionarios estadounidenses del Departamento de Seguridad Interna (DHS), de Estado y de Justicia para conversar sobre tráfico de personas y fraude migratorio.

El 6 de septiembre, dos de las víctimas de Morales se escaparon y realizaron la denuncia al Departmento de Policía de Miami. Ese mismo día, la policía arrestó a Morales, quien podría enfrentar una condena de cadena perpetua, por varios delitos relacionados con el tráfico y explotación sexual de personas, el contrabando de extranjeros y la posesión de armas en relación a actos criminales.

Las otras cuatro mujeres fueron encontradas en un complejo de apartamentos en Allapattah, en el que vivían junto a Morales, y en el que aparentemente los vecinos conocían de las actividades del acusado y las mujeres.

Las mujeres declararon que Morales las amenazaba y algunas dijeron que también las golpeaba. A una le apuntó con una pistola al igual que al novio de otra “porque iba contra sus reglas”. A otra, la llevó a un puente y la amenazó con tirarla. A varias las amenazó con matar a sus familiares en Cuba si huían. La madre de una de las víctimas le hizo saber que efectivamente había recibido amenazas en la isla.

“Él [Morales] fue a Cuba… y le dijo a la mamá que si [la víctima] no se entregaba en una semana le iba a matar al niño [que dejó en Cuba] y que iba a mandar a que la mataran aquí en Estados Unidos, que él tenía el poder para hacerlo”, dijo Trujillo en la entrevista.

Una sargento, de la unidad de Tráfico Humano del Departamento de Policía de Miami-Dade, dijo a Univisión que durante labores de rescate en las calles del condado han notado un incremento de mujeres cubanas dedicadas a la prostitución.

FUENTE: CARTASDESDECUBA

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