Más de 200 personas, entre italianos y cubanos, que viajaban en un avión con destino a la Habana terminaron varados dos días en el aeropuerto JFK de Nueva York, luego de que el piloto de la nave tuviera que solicitar un aterrizaje de emergencia, cerca de las costas norteamericanas.

Con el avión roto, y sin visado para estar en territorio norteamericano, los cubanos tuvieron que permanecer durante 3 horas dentro del avión y luego otras 5 en una oficina de inmigración mientras les daban un visado provisional para “entrar” a los EE.UU. Entonces fue que sucedió “lo inesperado”.

Una docena de ellos “se dieron cuenta de que ya estaban dentro de los Estados Unidos” y, aprovechando la Ley de Ajuste Cubano y el “acápite de los Pies Secos”, ahí mismo pidieron asilo político.

 Todavía, dos días después de lo sucedido, los pasajeros del vuelo de Blue Panorama esperaban dentro del JFK para continuar viaje hacia Cuba, excepto esa docena de cubanos que decidieron quedarse en los Estados Unidos.
Simple Share Buttons