En solo unos días la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea llegará a su fin haciéndolo extraordinariamente porque la nave espacial irá a chocar, lenta y deliberadamente, contra el cometa alrededor del cual ha estado orbitando durante los últimos dos años. Esta misión que en todo momento ha estado llena de sorpresas nos conmocionó primero cuando Rosetta mantuvo en vilo al mundo esperando a que despertara de una larga hibernación.

Posteriormente, en noviembre de 2014, el módulo de aterrizaje Philae aterrizó en el cometa Churiumov-Guerasimenko, rebotó dos veces y se le perdió de vista. Prosiguieron después dos años de avances científicos durante los cuales Rosetta observó al cometa en su momento de máxima aproximación al Sol.

Por su parte el módulo de aterrizaje Philae, sin embargo, causó más de un quebradero de cabeza, al posarse en una zona de sombra del cometa 67P donde no podía recargar sus baterías.

¿Pero, ahora cómo seguirá esta aventura espacial?

En las próximas horas un equipo especializado descenderá sobre el cometa, pero esta vez con la nave nodriza y aunque la nave no está diseñada para tocar suelo, no lo resistirá, pues el terreno estudiado es una auténtica mina de oro científica.

El final sobrecogedor tendrá lugar el viernes 30 de septiembre. Ese día Rosetta será programada para una deliberada colisión definitiva con el cometa. Además, los científicos podrán estudiar las zonas activas del cometa. Un dato curioso es que: la sonda Rosetta lleva más de 12 años trabajando sin descanso en el espacio. Sin embargo, esta vez no resistirá ya que su estructura es la de un satélite muy ligero, y por lo tanto muy frágil. No fue creado para resistir a la gravedad, sino para ser un satélite en la órbita de un cometa.

La nave Rosetta quedará maltrecha tras la colisión. Sus paneles solares y su antena, todo quedará destrozado sobre la superficie del cometa. Rosetta permanecerá para siempre sobre el cometa Churiumov-Gerasimenko, pues no habrá manera de retirarlo de su superficie.

La misión se acaba porque, al estar el cometa tan lejos del Sol, la nave Rosetta cada vez recibe menos energía en sus paneles solares y para el equipo científico esta colisión final representa una oportunidad única para tomar fotos y obtener datos.

“El escenario que se presenta ahora, la caída balística sobre el cometa es algo fantástico”, dijo uno lo dos científicos de este estudio, y ello proporcionará un perfil único de la atmósfera exterior del cometa donde se podrán tomar muestras a lo largo de 20 kilómetros y hasta la superficie algo que nunca habían experimentado.

Rosetta enviará fotos de alta resolución de algunas de las zonas más interesantes del cometa, observando cada vez más de cerca ese antiguo trozo de hielo y polvo dejado por el sistema solar primitivo.

Hay diferentes regiones del cometa, por detrás y en la zona de la cabeza, que son regiones hundidas, grandes cavidades de cientos de metros de diámetro. Dentro de esas cavidades hay restos que consideramos fundamentales respecto a la actividad del cometa. Pero además, los laterales de la estructura interna revelarán también algunas claves. Son datos importantes para entender la composición del cometa. Por eso, queremos obtener imágenes de muy alta resolución cuando estemos tan solo a decenas de metros. Esa será nuestra última misión, observar los laterales de esos pozos, justo antes de chocar.

Rosetta tendrá que aguantar hasta el final. En sus últimos días, iniciará su aproximación al cometa hasta el impacto fatal, pues cuando se vuela muy cerca de la superficie del cometa el mayor riesgo es que haya problemas de navegación, por lo que es muy importante predecir la posición exacta de Rosetta y lo que ahora se hace es técnicamente mucho más complicado que el día del descenso de la sonda Philae, pues en el descenso final no habrá tiempo para hacer ajustes y el equipo solo podrá hacerse con los datos y cruzar los dedos.

Si existe suerte se mantendrá la señal hasta el último momento, y aunque no sepan qué parte de la nave espacial se posará primero podría suceder un panel solar choque en primer lugar y que se vea afectado el funcionamiento de la nave espacial pudiendo perder la señal, así que los últimos minutos van a ser un poco difíciles de predecir.

Cuando Rosetta llegue a la superficie del cometa se perderá la señal ya que la nave espacial estará programada para desconectarse, porque no pueden dejar una nave espacial activa ya que se contaminaría el medio ambiente con radiofrecuencias, por lo que ella misma se apagará sola y será el final de la misión.

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